El origen de Cortegana es muy lejano, y a pesar de que se han encontrado restos del Neolítico, según parece, fue fundada por los turdetanos.
No queda muy clara la etimología de su nombre aunque según muchos estudiosos, la abundancia del alcornoque y su corteza, el corcho, pudo tener una influencia decisiva, pues en la loma que une los cerros del Castillo y Santa Bárbara se asentó la Corticata romana.
Tras ser conquistada a los árabes por la Orden Hospitalaria, cambiaría de manos sucesivas veces en el conflicto del Algarve, al que el Tratado de Badajoz puso fin.

Culturalmente podemos admirar la iglesia parroquial del Divino Salvador, donde se mezclan los diversos estilos arquitectónicos por los que ha pasado la iglesia desde el s. XIV. En su interior imágenes de la Inmaculada (escultura en madera polícroma, con 0,60 m. de alto y 0,14 m. de peana, obra anónima del siglo XVIII) y la Virgen de los Dolores (mide 1,65 m. de alto, realizada por Rafael Barbero Medina en el año 1950).

Cortegana cuenta, además, con un entorno natural atractivo y bien conservado.

Espectacular es el conjunto que compone el nacimiento del río Chanza, en la calle del mismo nombre, que tras nacer en Cortegana, recorre los términos de Aroche y Rosal de la Frontera para internarse en Portugal y ofrecer sus aguas al Guadiana y a todo el litoral onubense.

También tiene interés la plaza de toros localizada en la calle Santa Bárbara, la ermita de San Sebastián, la ermita del Calvario (a la izquierda), las casas mudéjares, etc.

Hubo un tiempo en el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche en el que las líneas de la frontera cambiaban en función de los litigios entre los reinos de Castilla y de Portugal. La cercanía a la zona lusa hizo que gran parte de la Sierra formase parte de los territorios del rey portugués Sancho II, que quiso convertir a esta comarca en parte del alto Algarve.

Este situación de crispación territorial fue la que heredó el rey castellano Sancho IV El Bravo, que decidió levantar un sistema defensivo por toda la Sierra en función de las necesidades que iban apareciendo. La denominada Banda Gallega trajo consigo un cambio en la forma de vida de los poblados que ocuparon los distintos castillos, así como un legado que, ocho siglos después, se ha convertido en un atractivo turístico de primer nivel.

Cuando el viajero llega a Cortegana desde cualquier dirección, lo primero que lo deja perplejo es la majestuosa fortaleza de la época medieval, de Sancho IV, que se eleva sobre el resto de la localidad, y que ofrece fabulosas vistas.
Sus piedras han resistido con fuerza el paso de siglos de historia y de cambios en la arquitectura urbana; una riqueza histórica y monumental que se ha convertido en un atractivo reclamo turístico y cultural.
Tras diversas reformas durante el siglo pasado, el castillo puede ser visitado junto al museo que alberga en su interior.
Es el castillo de la Sierra que se encuentra en mejor estado de conservación, y de obligada visita.
En los primeros días de agosto acoge la celebración de las Jornadas Medievales.

 
Foro Medieval On-lineInformación del C.A. Cortegana

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