Galaroza afronta el final de sus fiestas patronales

Antonio F. Tristancho - 26/07/2006

Se acerca el fin de semana y la localidad serrana de Galaroza se apresta a vivir la recta final de las fiestas de este año. Cuando el sábado culmine el programa preparado al efecto, habrán sido 5 días festivos de gran intensidad para vecinos y visitantes. Cuando terminen estas fiestas, los cachoneros afrontarán un verano cargado de actividades, ya que a los habituales “Días de la Amistad”, se va a unir los actos de conmemoración del primer medio siglo del Casino o Círculo Cultural Recreativo. Posteriormente, en Septiembre, tendrán lugar Los Jarritos y finalizando el mes se abrirá la feria “Agrocultur”, un evento original dedicado a la agricultura, los campos serranos, el medio ambiente, el patrimonio y el turismo rural de la zona. Con esta iniciativa se pretende ofrecer nuevos enfoques de lo que debe ser el desarrollo sostenible en la comarca y se intentará recuperar el patrimonio centrado en las huertas y tierras de la zona, dignificando así la identidad de los serranos.

Este año las fiestas han tenido un recorrido algo especial y distinto respecto a los últimos años, ya que se han desarrollado en su mayor parte en calendario laborable. En efecto, las fiestas comenzaron el día 25, justo el día grande en que la Virgen del Carmen volvía en procesión desde el templo parroquial hasta la ermita en que mora habitualmente. En otras épocas, las fiestas han comenzado precisamente ese día aunque desde hace dos o tres se había vuelto a la fórmula de concentrar el calendario festivo en torno al fin de semana.

En todo caso, el jolgorio se inició la noche antes, el pasado lunes, con cientos de jóvenes manteniendo el tipo hasta el alba en que comenzase la popular diana, a cargo de la banda musical local. La mañana del martes estuvo protagonizada por la procesión matinal, denominada De Tercia, en que la patrona de Galaroza recorrió las calles del pueblo abajo. Es este un recorrido muy querido por todos los vecinos, que se concentran para acompañar al paso aunque sea durante sólo unos cuantos cientos de metros. Durante los años cincuenta del pasado siglo, un recordado paisano, Manuel Barrio supo ponerle palabras a este acontecimiento y escribió que “la procesión de Tercia es inenarrable, entre otras cosas gracias al cura párroco que con tanto celo e inteligencia dirige el timón de esta nave, en un mar poco propicio para conducirlo a puerto seguro”.

Recuerdan estas palabras una vez más la paradoja que rodea a esta imagen de la virgen del Carmen, habitualmente marinera pero convertida en hortelana en este pueblo serrano. Esta característica, junto a su representación encinta, le otorgan matices especiales que provocan un cariño y una devoción en toda la comarca.

Este fenómeno pudo manifestarse de nuevo durante la subida de la virgen, celebrada por la noche del día 25, en que una gran multitud llegada desde numerosos puntos de la provincia onubense se unió a los vecinos de Galaroza y a los cachoneros del exterior, que, al menos durante estos días, retornan al pueblo que les vio nacer.

El programa profano lo componen actividades dedicadas a los más pequeños, desarrolladas en la caseta municipal sita en el Paseo del Carmen, junto a las tradicionales orquestas que amenizan dicha caseta todas las noches.

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